2007年9月30日日曜日

Educación para el hogar, dulce hogar

Entre los muchos elementos que constituyen
la brutal ideologizacion a la que esta sometido el
tuñeco en la escuela publica, está esa insistencia
en insistir que sus cosas se las haga él mismo
(slogan: si no va a planchar, no arrugue).

Ante el supuesto comprobado de que cuando
estén grandes no van a tener servicio doméstico
a quien humillar y explotar con la limpieza
de sus pocetas o para que les atienda la casa
y los niños, los y las chamines reciben
en su escuela un barniz de primeros auxilios
(descritos con exhaustivo detalle en el programa oficial)
que les permite andar por la vida con el mínimo de
herramientas de sobrevivencia

Ya saben cocinar una sopa de miso, servida con
acompañamiento de ensalada de papas. Saben
sembrar y cosechar tomates y papas; saben pegar un botón
y coser una línea aceptablemente recta (a mano
o en maquina surci); saben pasar
lampaso y exprimir un trapo; saben tocar el
do-re-mi-fa-sol en piano y flauta; saben componer un
haiku o por lo menos distinguirlo de un senryu. Sólo les faltaba, y para ello había que esperar
hasta el sexto grado y alcanzar la madurez suficiente
que para conocer, comprender y asimilar
los intrincados secretos del lavado y planchado.

El joven representante de Venezuela en Azuma
lo trajo anotado en su cuaderno y lo dijo a viva voz
para que no se le olvidara "mañana hay que llevar una
pieza de ropa para lavar y secar en la escuela". Yo he
pasado por ese trance con sus hermanas mayores, dignas
herederas de la sutileza andina; para ellas la pieza
fue un pañuelo, una servilleta de tela, cualquier cosa no-tan-sucia que les permita
asumir este "rito de pasaje" con típica gallardía higuerotense.
Por eso no le paré al maraco e irresponsablemente
lo dejé salir esta mañana sin otro chequeo que no fuese
"te cepillaste los dientes después de desayunar?"

¡Quién iba a imaginar que sin el más mínimo asomo
de decencia se iba a llevar en una bolsita las medias con las que anduvo por esos mundos todo el día de ayer?!!!

María Cecilia Valecillos