Lo dijo la radio esta mañana: un atento usuario avisa
que ya se hizo escuchar la primera chicharra del año,
anunciando que la temperatura ya se estaciona en los
30 grados, que las lluvias ya cesaron y que, en dos
semanas más, tendremos a los muchachos de vacaciones
(este año serán 44 días, ¡que felicidad!).
La onomatopeya para el "canto" de las chicharras o
cigarras para decirlo más bonito es 'miii-miii-miii'
y como una oportunidad pedagógica nunca debe ser
desperdiciada, aprovecho la estación para reclamar
a los más jóvenes su egocentrismo utilizando la
cálida metáfora "pareces una chicharra, todo para
mi, todo por mi, mi, mi, mi...."
Si ya se que la pobre también tiene su historia de
sufrimiento, que son siete (en promedio) los años que
pasa enterrada en la oscuridad y en el silencio. Que
apenitas ve la luz tiene que ponerse a gritar como
desaforada para conseguir la atención del público
presente y radio oyente como unica posibilidad para
asegurar la continuidad de la especie.
Lo sé, lo sé... pero no me pidan que me guste.
2008年7月12日土曜日
2008年7月11日金曜日
Aceite de Tortuga Rivero
Preocupa ver cómo el esfuerzo invertido durante la semana para sembrar
conciencia, para ir abriendo camino hacia un pensamiento libre y
desalienado, corre el riesgo de ser vuelto sal y agua con la
transmisión los domingos por Venezolana de Televisión del programa
"Sin Contemplaciones" en el que Francisco Rivero (doctor en filosofía
y profesor en la Universidad Metropolitana) se esfuerza con grandes
gestos y abundante saliva en mostrar como el único camino de salvación
del hombre, la aceptación del dios universal (según él, el dios de
Israel, ese en cuyo nombre se ha oprimido y destruido tanto); la
biblia como la fuente de la sabiduría, y toda corriente de pensamiento
que ignore estas dos premisas, como contraria a la esencia del ser
humano. Van tres programas y no hace Rivero sino repetir lo que dijo
el primer día: la religión cristiana no puede pa'pierde con nadie. El
helenismo, el cristianismo definen al hombre, y con ello se queda
fuera una gran parte de la humanidad "infiel" y "no civilizada".
No sé si Francisco Rivero es filósofo en un sentido que vaya un pelín
más allá de tener una credencial o mostrar una plaquita en la
pantalla. Sé que es o ha sido profesor de filosofía en la Universidad
Metropolitana, casa de estudios no precisamente caracterizada por la
contribución al pensamiento filosófico, ni por la preocupación por la
justicia y la libertad que muestran sus educados, pero no me inspira
confianza ese salir ahora a pontificar en transmisión nacional sobre
lo que, salvo que sea un secreto muy bien guardado, no ha sido capaz
de instigar en sus alumnos.
Me recuerda el profesor Rivero a esos vendedores de aceites
milagrosos, de palabra fácil y gestos grandiosos, que envuelven al
público con medias verdades, con falsa empatía y con promesas vacías
para, al final de la sesión, vender la poción mágica, el ungüento
milagroso, el tónico infalible que curará la caspa, reducirá la
celulitis y hará desaparecer ese incómodo lumbago crónico.
Habla el profesor de ser valientes, justos, libres y nos ofrece el
elixir que hará renacer estas cualidades en nosotros. Nos llama a
enfrentar con valentía al poder, a las clases dominantes. A no callar
ante la injusticia y a llevar una vida que sea testimonio de
autenticidad, de integridad, de valor que nadie pueda poner en duda.
¿Cuando se enfrentó Rivero a las clases dominantes? Yo no llamaría
enfrentamiento a ser profesor de materias de relleno en colegios
grandes de señoritos y señoritas, y saltar del barco justamente cuando
lo espera la lancha que lo llevará a la fama de la caja boba.
Ungüento de tortuga Rivero, pague uno y llévese dos. Oferta válida
hasta que se acabe la existencia... Envío gratis...Pedidos por el teléfono….
María Cecilia Valecillos
conciencia, para ir abriendo camino hacia un pensamiento libre y
desalienado, corre el riesgo de ser vuelto sal y agua con la
transmisión los domingos por Venezolana de Televisión del programa
"Sin Contemplaciones" en el que Francisco Rivero (doctor en filosofía
y profesor en la Universidad Metropolitana) se esfuerza con grandes
gestos y abundante saliva en mostrar como el único camino de salvación
del hombre, la aceptación del dios universal (según él, el dios de
Israel, ese en cuyo nombre se ha oprimido y destruido tanto); la
biblia como la fuente de la sabiduría, y toda corriente de pensamiento
que ignore estas dos premisas, como contraria a la esencia del ser
humano. Van tres programas y no hace Rivero sino repetir lo que dijo
el primer día: la religión cristiana no puede pa'pierde con nadie. El
helenismo, el cristianismo definen al hombre, y con ello se queda
fuera una gran parte de la humanidad "infiel" y "no civilizada".
No sé si Francisco Rivero es filósofo en un sentido que vaya un pelín
más allá de tener una credencial o mostrar una plaquita en la
pantalla. Sé que es o ha sido profesor de filosofía en la Universidad
Metropolitana, casa de estudios no precisamente caracterizada por la
contribución al pensamiento filosófico, ni por la preocupación por la
justicia y la libertad que muestran sus educados, pero no me inspira
confianza ese salir ahora a pontificar en transmisión nacional sobre
lo que, salvo que sea un secreto muy bien guardado, no ha sido capaz
de instigar en sus alumnos.
Me recuerda el profesor Rivero a esos vendedores de aceites
milagrosos, de palabra fácil y gestos grandiosos, que envuelven al
público con medias verdades, con falsa empatía y con promesas vacías
para, al final de la sesión, vender la poción mágica, el ungüento
milagroso, el tónico infalible que curará la caspa, reducirá la
celulitis y hará desaparecer ese incómodo lumbago crónico.
Habla el profesor de ser valientes, justos, libres y nos ofrece el
elixir que hará renacer estas cualidades en nosotros. Nos llama a
enfrentar con valentía al poder, a las clases dominantes. A no callar
ante la injusticia y a llevar una vida que sea testimonio de
autenticidad, de integridad, de valor que nadie pueda poner en duda.
¿Cuando se enfrentó Rivero a las clases dominantes? Yo no llamaría
enfrentamiento a ser profesor de materias de relleno en colegios
grandes de señoritos y señoritas, y saltar del barco justamente cuando
lo espera la lancha que lo llevará a la fama de la caja boba.
Ungüento de tortuga Rivero, pague uno y llévese dos. Oferta válida
hasta que se acabe la existencia... Envío gratis...Pedidos por el teléfono….
María Cecilia Valecillos
2008年4月9日水曜日
y comenzamos el bachillerato
De la junta municipal de educación llegó la tarjeta postal: se le comunica que, según su dirección de domicilio, al joven habitante de este dulce hogar le corresponde ingresar al liceo Niihari, donde lo esperamos, en unión de sus dilectos padres el día 9 de abril, a las 9 de la matina.
Afortunadamente, no se pierde tiempo en el "y ¿qué me pongo?" pues es tradición familiar que lo que nos pusimos para la ceremonia de graduación sea repetido, con pañuelo para secar una que otra furtiva lágrima, en la ceremonia de ingreso al siguiente nivel de educación.
A las 9 estábamos allá como el clavel y la rosa, con los nerviosos padres de otros 91 niños, a punto de comenzar el primer año de bachillerato en el marco de lo que sería la quincuagésima segunda ceremonia de comienzo de año.
El director del liceo,de frac, los
profesores, ya lo saben, de paltó y corbata. Las profesoras de elegante traje que resiste modas y tendencias. Los padres y representantes igualmente emperifollados. Los alumnos del segundo y tercero, de uniformes lavados y zapatos limpios.
Comienza el acto, con discurso del honorable director del plantel: los obreros de la enseñanza son rotados periódicamente en la ciudad y esta es la tercera vez que el director viene a Niihari, liceo del que él también es orgulloso ex-alumno.
Lo sigue el saludo de un representante de las llamadas fuerzas vivas de la ciudad, otro ex-alumno, que entró al liceo apenas 5 años despúes de su fundación (1947), cuando el liceo todavía no tenía ni piscina ni gimnasio y cuando el patio de deportes era apenas una extensión de tierra aplanada. Mira a dónde hemos venido a dar!
Saludos de los invitados presentes y saludos de los involucrados ausentes: las escuelas primarias de las que se graduaron hace dos semanas los nuevos aspirantes a bachilleres envían cálidos mensajes de felicitación, los liceos de educación secundaria que aspiran a recibir a los chamos dentro de tres años, envían sobrios telegramas de saludo, la asociación de ex-alumnos saluda con cariño, uno que otro miembro de la asamblea legislativa se cuela. Finalizados los saludos y recordatorios,los nuevos alumnos son llamados uno a uno para decir ¡presente! Finalizada la llamada de lista, uno de ellos, en representación del grupo, se acerca al podio a recibir lo más preciado: un paquete que contiene los libros de texto que se utilizarán ese año. Gracias.
Los alumnos del segundo y tercero, están presentes en la ceremonia y sus delegados dicen que ellos están ahí para ayudar en lo que se pueda y orientar en lo que se deba. Gracias otra vez.
Cerramos con las palabras de una emocionada madre que pone en manos de los profesores, de los alumnos grandes, del personal de oficina, de la señora del comedor y de la enfermera asociada a su más cuidado tesoro. Con el corazón encurrujado sabemos que dependemos de la bondad de toda esta gente para que nuestros hijos crezcan sanos y felices. En vuestras manos encomiendo mi vida.
Himno del liceo y vuelta al salón. Los padres y madres tenemos que decidir a nuestros voceros ante la escuela y ante la asociación de padres y representantes. Tres voceros por salón, mas un vocero de relaciones públicas y otro de higiene. Evitemos a toda costa el dedismo, el protagonismo y la infiltración: que se postulen aquellos que no hayan tenido vocería en los últimos años. En menos de cinco minutos ya teníamos los postulados, los elegidos, los ratificados. ¡Viva el compromiso!
Vuelta a casa a reorganizar sentimientos y a escribir el nombre en los libros y cuadernos. Mañana comienza una nueva vida. Mañana tenemos otra vez almuerzo escolar.
¡Viva la educación pública, obligatoria y gratuita!!
Afortunadamente, no se pierde tiempo en el "y ¿qué me pongo?" pues es tradición familiar que lo que nos pusimos para la ceremonia de graduación sea repetido, con pañuelo para secar una que otra furtiva lágrima, en la ceremonia de ingreso al siguiente nivel de educación.
A las 9 estábamos allá como el clavel y la rosa, con los nerviosos padres de otros 91 niños, a punto de comenzar el primer año de bachillerato en el marco de lo que sería la quincuagésima segunda ceremonia de comienzo de año.
El director del liceo,de frac, los
profesores, ya lo saben, de paltó y corbata. Las profesoras de elegante traje que resiste modas y tendencias. Los padres y representantes igualmente emperifollados. Los alumnos del segundo y tercero, de uniformes lavados y zapatos limpios.
Comienza el acto, con discurso del honorable director del plantel: los obreros de la enseñanza son rotados periódicamente en la ciudad y esta es la tercera vez que el director viene a Niihari, liceo del que él también es orgulloso ex-alumno.
Lo sigue el saludo de un representante de las llamadas fuerzas vivas de la ciudad, otro ex-alumno, que entró al liceo apenas 5 años despúes de su fundación (1947), cuando el liceo todavía no tenía ni piscina ni gimnasio y cuando el patio de deportes era apenas una extensión de tierra aplanada. Mira a dónde hemos venido a dar!
Saludos de los invitados presentes y saludos de los involucrados ausentes: las escuelas primarias de las que se graduaron hace dos semanas los nuevos aspirantes a bachilleres envían cálidos mensajes de felicitación, los liceos de educación secundaria que aspiran a recibir a los chamos dentro de tres años, envían sobrios telegramas de saludo, la asociación de ex-alumnos saluda con cariño, uno que otro miembro de la asamblea legislativa se cuela. Finalizados los saludos y recordatorios,los nuevos alumnos son llamados uno a uno para decir ¡presente! Finalizada la llamada de lista, uno de ellos, en representación del grupo, se acerca al podio a recibir lo más preciado: un paquete que contiene los libros de texto que se utilizarán ese año. Gracias.
Los alumnos del segundo y tercero, están presentes en la ceremonia y sus delegados dicen que ellos están ahí para ayudar en lo que se pueda y orientar en lo que se deba. Gracias otra vez.
Cerramos con las palabras de una emocionada madre que pone en manos de los profesores, de los alumnos grandes, del personal de oficina, de la señora del comedor y de la enfermera asociada a su más cuidado tesoro. Con el corazón encurrujado sabemos que dependemos de la bondad de toda esta gente para que nuestros hijos crezcan sanos y felices. En vuestras manos encomiendo mi vida.
Himno del liceo y vuelta al salón. Los padres y madres tenemos que decidir a nuestros voceros ante la escuela y ante la asociación de padres y representantes. Tres voceros por salón, mas un vocero de relaciones públicas y otro de higiene. Evitemos a toda costa el dedismo, el protagonismo y la infiltración: que se postulen aquellos que no hayan tenido vocería en los últimos años. En menos de cinco minutos ya teníamos los postulados, los elegidos, los ratificados. ¡Viva el compromiso!
Vuelta a casa a reorganizar sentimientos y a escribir el nombre en los libros y cuadernos. Mañana comienza una nueva vida. Mañana tenemos otra vez almuerzo escolar.
¡Viva la educación pública, obligatoria y gratuita!!
2008年4月3日木曜日
metras y curriculo
Hace poco, el exitoso presidente de una
mportante corporacion explicaba las bases
filosóficas del sistema de asignacion
de mesada en su familia:
el disponer de una mensualidad
le enseña a los niños disciplina y les cultiva
la capacidad de ver mas allá del hoy, pero
igualmente importante, acotaba, es que cuando
su hijo se quedaba corto de reales, le
pedia prestado a su hermana, con lo cual
quedaba practicamente "en sus manos" y ambos
aprendían que el dinero significa poder sobre
otros. ¡tronco de aprendizaje!
Más recientemente, una articulista venezolana
con una envidiable capacidad de síntesis
describe su filosofía para la crianza
de ciudadanos exitosos y aptos para conquistar
al mundo en un: "rúchale las metras a tu
compañero/a". Difícil construir una frase
más gráfica e ilustradora sin usar
plastilina.
Por ello se horroriza esta madre ante la
idea de que el nuevo Curriculo del Subsistema
Educación Primaria Bolivariana pueda enseñar
a los inocentes niños a jugar metras sin
el aliciente de acumular unas bolitas que
no tienen otro valor ni otro uso que no
sea el de usarlas para jugar. Ella,
toda sofisticada y estudiosísisma y con
cara de ruchadora universal de metras y
metricas, no se imagina un mundo en el
que un niño pueda sentarse a jugar metras
sin el incentivo de poder dejar a su
compañerito de juegos, de estudio y de
merienda sin metras, porque sólo despojando
al otro y aumentando su patrimonio, sabrá
el niño que ha triunfado y será aplaudido
por sus devotos padres, sembrando en la
niña vencida (por torpe o por quedada)
la disposición a practicar,
practicar, practicar, no para disfrutar
de un juego de destreza, sino para resarcirse,
con creces y más, del despojo sufrido. Sin
mostrar traumas, eso si, que aquí todos somos
muy decentes y educados.
¿Quién necesita juegos, solidaridad, alegría?
Lo que necesitamos es uñas bien afiladas y
una bolsa bien grande para meter las metras
que le quitaremos al más torpe.
Ruchar a toda costa y dominar al hermano
a través del préstamo innecesario. ¿Ideología yo?
Para ver el "horripilante" curriculo:
http://www.me.gov.ve/descargas.php?id_categoria=2&id_seccion=6
mportante corporacion explicaba las bases
filosóficas del sistema de asignacion
de mesada en su familia:
el disponer de una mensualidad
le enseña a los niños disciplina y les cultiva
la capacidad de ver mas allá del hoy, pero
igualmente importante, acotaba, es que cuando
su hijo se quedaba corto de reales, le
pedia prestado a su hermana, con lo cual
quedaba practicamente "en sus manos" y ambos
aprendían que el dinero significa poder sobre
otros. ¡tronco de aprendizaje!
Más recientemente, una articulista venezolana
con una envidiable capacidad de síntesis
describe su filosofía para la crianza
de ciudadanos exitosos y aptos para conquistar
al mundo en un: "rúchale las metras a tu
compañero/a". Difícil construir una frase
más gráfica e ilustradora sin usar
plastilina.
Por ello se horroriza esta madre ante la
idea de que el nuevo Curriculo del Subsistema
Educación Primaria Bolivariana pueda enseñar
a los inocentes niños a jugar metras sin
el aliciente de acumular unas bolitas que
no tienen otro valor ni otro uso que no
sea el de usarlas para jugar. Ella,
toda sofisticada y estudiosísisma y con
cara de ruchadora universal de metras y
metricas, no se imagina un mundo en el
que un niño pueda sentarse a jugar metras
sin el incentivo de poder dejar a su
compañerito de juegos, de estudio y de
merienda sin metras, porque sólo despojando
al otro y aumentando su patrimonio, sabrá
el niño que ha triunfado y será aplaudido
por sus devotos padres, sembrando en la
niña vencida (por torpe o por quedada)
la disposición a practicar,
practicar, practicar, no para disfrutar
de un juego de destreza, sino para resarcirse,
con creces y más, del despojo sufrido. Sin
mostrar traumas, eso si, que aquí todos somos
muy decentes y educados.
¿Quién necesita juegos, solidaridad, alegría?
Lo que necesitamos es uñas bien afiladas y
una bolsa bien grande para meter las metras
que le quitaremos al más torpe.
Ruchar a toda costa y dominar al hermano
a través del préstamo innecesario. ¿Ideología yo?
Para ver el "horripilante" curriculo:
http://www.me.gov.ve/descargas.php?id_categoria=2&id_seccion=6
2008年3月22日土曜日
nos graduamos de primaria
Es el país de la ceremonia como ejercicio en humildad:
mientras más insignificante, mas importante.
Ayer estuvimos de Ceremonia de Graduación de los
Honorables Alumnos de Sexto Grado de la Escuela
Primaria de Azuma (Azuma-sho Sotsuguio-shiki, pa'los
panas).
De la escuela recibimos la invitación: los
padres y familiares de todos los niños
(énfasis en t-o-d-o-s porque aquí no se repite año
aunque no haya aprendido a sumar quebrados) del sexto grado, estábamos cordialmente invitados a hacer un alto en nuestras diarias ocupaciones y tareas para acompañar a los chavales
en esta sumamente importante ceremonia de paso hacia
la adolescencia. Pa'llá nos fuimos.
Toda la comunidad se hace una para acompañar a nuestros
hijos. Los padres nos ponemos nuestras mejores galas:
madres de kimono o por lo menos chaqueta cruzada, falda,
poco maquillaje, tenue perfume; padres de flux y corbata; abuelos emperifollados; abuelas bien talqueadas. Maestros y maestras con sus trajes más elegantes (la maestra del sexto grado con licencia especial para lucir kimono),
oscuros y sobrios, con apenas el tradicional collar de perlas
para ellas y corbata blanca para ellos.
El director de la escuela (pública y gratuita, sin condiciones de ingreso) de frac de levita (si, a las 9 de la mañana el director preside la ceremonia con la gravedad y el respeto del caso, porque para los chamos este es un verdadero acontecimiento y como tal se trata).
Meses de preparativos se traducen en una ceremonia impecable.
Los maestros de ceremonia son niños del 5 grado, futuros líderes recibiendo el testigo. Los graduandos se reúnen en su salon de clases para una última llamada de lista
y en formación se dirigen al gimnasio cubierto. Los niños
del primero y segundo grado los escoltan y aplauden a lo largo del camino. Los del tercer grado los reciben con una canción a la entrada del gimnasio. Los del cuarto y quinto los acompañan durante toda la ceremonia.
Atrás, pegados a la pared, los papás y las mamás. A un costado
los maestros de todos los grados. Al otro costado, la plana mayor de la Asociación de Padres y Representantes, dos representantes de la asamblea legislativa, el director del kinder de la zona, la directora de la guardería del barrio, el director del liceo en el que ya está inscrito el 80% de los graduandos.
Uno a uno son llamados los chicos al podio, frente al micrófono se atreven a decir su sueño en dos líneas: tendremos abogadas, jugadores de fútbol, sicólogas, medicos, científicos, gente buena que quiere hacer el bien.
Cada chamo recibe el diploma de manos del director y atraviesa
todo el gimnasio para depositarlo en manos de su padre o su madre (esta es la parte de libre escogencia. En esta su casa,
de estructura abiertamente patriarcal, es el señor de la barba el designado para recibir el simbólico diploma) y, tras la consabida reverencia, volver a sus puesto.
Completada la asignación de diplomas, siguen las
palabras del director, palabras
del representante, regalo de graduación (un diccionario para cada alumno), lectura de telegramas de felicitacion (casi todos de maestros que ya no están en Azuma pero que los recuerdan con cariño) canciones de despedida de los graduandos, y retirada emotiva de las premisas.
Repliegue y nueva formación, lo que nos da a los padres tiempo
para ponernos nuestros zapatos (dentro de la escuela estamos con pantuflas) y emboscar a los niños otra vez a la salida de la escuela.
Los ahora ya graduados chipilines salen por última vez de la escuela
en fila encabezada por sus maestros y entre aplausos y sonrisas son
suavemente conducidos al portón de la calle.
Vuelvan cuando quieran, que Azuma es su casa.
mientras más insignificante, mas importante.
Ayer estuvimos de Ceremonia de Graduación de los
Honorables Alumnos de Sexto Grado de la Escuela
Primaria de Azuma (Azuma-sho Sotsuguio-shiki, pa'los
panas).
De la escuela recibimos la invitación: los
padres y familiares de todos los niños
(énfasis en t-o-d-o-s porque aquí no se repite año
aunque no haya aprendido a sumar quebrados) del sexto grado, estábamos cordialmente invitados a hacer un alto en nuestras diarias ocupaciones y tareas para acompañar a los chavales
en esta sumamente importante ceremonia de paso hacia
la adolescencia. Pa'llá nos fuimos.
Toda la comunidad se hace una para acompañar a nuestros
hijos. Los padres nos ponemos nuestras mejores galas:
madres de kimono o por lo menos chaqueta cruzada, falda,
poco maquillaje, tenue perfume; padres de flux y corbata; abuelos emperifollados; abuelas bien talqueadas. Maestros y maestras con sus trajes más elegantes (la maestra del sexto grado con licencia especial para lucir kimono),
oscuros y sobrios, con apenas el tradicional collar de perlas
para ellas y corbata blanca para ellos.
El director de la escuela (pública y gratuita, sin condiciones de ingreso) de frac de levita (si, a las 9 de la mañana el director preside la ceremonia con la gravedad y el respeto del caso, porque para los chamos este es un verdadero acontecimiento y como tal se trata).
Meses de preparativos se traducen en una ceremonia impecable.
Los maestros de ceremonia son niños del 5 grado, futuros líderes recibiendo el testigo. Los graduandos se reúnen en su salon de clases para una última llamada de lista
y en formación se dirigen al gimnasio cubierto. Los niños
del primero y segundo grado los escoltan y aplauden a lo largo del camino. Los del tercer grado los reciben con una canción a la entrada del gimnasio. Los del cuarto y quinto los acompañan durante toda la ceremonia.
Atrás, pegados a la pared, los papás y las mamás. A un costado
los maestros de todos los grados. Al otro costado, la plana mayor de la Asociación de Padres y Representantes, dos representantes de la asamblea legislativa, el director del kinder de la zona, la directora de la guardería del barrio, el director del liceo en el que ya está inscrito el 80% de los graduandos.
Uno a uno son llamados los chicos al podio, frente al micrófono se atreven a decir su sueño en dos líneas: tendremos abogadas, jugadores de fútbol, sicólogas, medicos, científicos, gente buena que quiere hacer el bien.
Cada chamo recibe el diploma de manos del director y atraviesa
todo el gimnasio para depositarlo en manos de su padre o su madre (esta es la parte de libre escogencia. En esta su casa,
de estructura abiertamente patriarcal, es el señor de la barba el designado para recibir el simbólico diploma) y, tras la consabida reverencia, volver a sus puesto.
Completada la asignación de diplomas, siguen las
palabras del director, palabras
del representante, regalo de graduación (un diccionario para cada alumno), lectura de telegramas de felicitacion (casi todos de maestros que ya no están en Azuma pero que los recuerdan con cariño) canciones de despedida de los graduandos, y retirada emotiva de las premisas.
Repliegue y nueva formación, lo que nos da a los padres tiempo
para ponernos nuestros zapatos (dentro de la escuela estamos con pantuflas) y emboscar a los niños otra vez a la salida de la escuela.
Los ahora ya graduados chipilines salen por última vez de la escuela
en fila encabezada por sus maestros y entre aplausos y sonrisas son
suavemente conducidos al portón de la calle.
Vuelvan cuando quieran, que Azuma es su casa.
2008年1月8日火曜日
7 hierbas para 3 reyes
siete hierbas para tres reyes Inbox
Hoy es el día en el que los japoneses comen una papilla
echa, no de papa, sino de arroz a'la rissoto con siete hierbas.
Cuenta la leyenda que se hallaba un indiecito con el
estómago empachucado de tanto hartazgo viejo-nuevo
año. Yo no se dónde comería el de la leyenda pues lo que
somos nosotros nos la pasamos tres días comiendo caldito
de pollo con zanahoria y nabo, acompañado de tortas de
arroz mojadas en harina de soya y un pelín de azucar.
Eso sí, podíamos repetir todas las tortas de arroz que
se nos antojara y todos los platos de caldo que nos cupieran.
A otros, japoneses menos aguantadores y fogueados, tal dieta
(completada con sake, cerveza, vino blanco / rojo, y
aguardiente) les cansa el estómago y llegan a la primera semana del año quejandose y autoflagelándose por los excesos cometidos. Para ellos, y en aras de la tradición, se prepara la mencionada papilla con siete hierbas, a saber,
filipéndula, bolsa de pastor, pamplina, gordolobo, nabo, rábano, dondiego....
Si usted consigue las hierbas ya no está tan mal, si tiene quien le prepare la papilla será feliz hasta el próximo año, si se toma la papilla en buena compañía, será feliz hasta que se le acabe la felicidad.
Otra vez: ¡Feliz año 2008!
María Cecilia Valecillos
Hoy es el día en el que los japoneses comen una papilla
echa, no de papa, sino de arroz a'la rissoto con siete hierbas.
Cuenta la leyenda que se hallaba un indiecito con el
estómago empachucado de tanto hartazgo viejo-nuevo
año. Yo no se dónde comería el de la leyenda pues lo que
somos nosotros nos la pasamos tres días comiendo caldito
de pollo con zanahoria y nabo, acompañado de tortas de
arroz mojadas en harina de soya y un pelín de azucar.
Eso sí, podíamos repetir todas las tortas de arroz que
se nos antojara y todos los platos de caldo que nos cupieran.
A otros, japoneses menos aguantadores y fogueados, tal dieta
(completada con sake, cerveza, vino blanco / rojo, y
aguardiente) les cansa el estómago y llegan a la primera semana del año quejandose y autoflagelándose por los excesos cometidos. Para ellos, y en aras de la tradición, se prepara la mencionada papilla con siete hierbas, a saber,
filipéndula, bolsa de pastor, pamplina, gordolobo, nabo, rábano, dondiego....
Si usted consigue las hierbas ya no está tan mal, si tiene quien le prepare la papilla será feliz hasta el próximo año, si se toma la papilla en buena compañía, será feliz hasta que se le acabe la felicidad.
Otra vez: ¡Feliz año 2008!
María Cecilia Valecillos
Sobre la piedra tres años
Otro dicho recién aprendido. Dicen por aquí que para que a algo se le vean los frutos, debemos subirnos a la piedra (símbolo de incomodidad), y mantenernos ahí por tres años. Sea un nuevo trabajo, un negocio, un curso de ceremonia de té, cualquier cosa que emprendamos, no será sino hasta después de tres años de empeño, trabajo, pelazón y más empeño, que comenzaremos a ver los primeros retoños.
No desmayéis ni deseperéis, pero tampoco os achantéis. O sea, que el dicho es doble vía. Si despúes de tres años de dedicacion, empeño, efuerzo, etc., no se le ve el queso a la tostada, es hora de ponerse la mano en el pecho y preguntarse ¿sirvo yo para esto? ¿soy la persona indicada? ¿será que estoy estorbando e impidiendo que otro lo haga mejor? ¿me habré equivocado de trabajo? ¿será que no lo amo?
Si, por tu compromiso con la revolución, y por tu nombre y fama, esta revolución te pidió que asumieras un cargo, una responsabiidad, un trabajo, una labor... y después de tres años ese cargo, esa labor, ese trabajo no son estrellas brillantísimas en el cielo de la revolución; si no se habla
de tu instituto como el ejemplo a seguir en administración publica; si no se menciona tu trabajo como la vara con la que serán medidos todos los trabajos de la quinta república; si no se cita tu labor como el más acabado trabajo de orfebrería bolivariana.... entonces, pana, panita, es hora de regresar a las labores cotidianas (cualesquieras hayan sido estas) y ceder el puesto a una nueva generación, quizás sin nombre ni laureles, quizás sin contactos ni conecciones, pero dispuesta a tomar riesgos, a perder amigos, a cometer errores y, sobre
todo, a levantarse ocho veces si se cae siete.
Que pase el próximo, Cocciante, le dejas tu lugar...
No desmayéis ni deseperéis, pero tampoco os achantéis. O sea, que el dicho es doble vía. Si despúes de tres años de dedicacion, empeño, efuerzo, etc., no se le ve el queso a la tostada, es hora de ponerse la mano en el pecho y preguntarse ¿sirvo yo para esto? ¿soy la persona indicada? ¿será que estoy estorbando e impidiendo que otro lo haga mejor? ¿me habré equivocado de trabajo? ¿será que no lo amo?
Si, por tu compromiso con la revolución, y por tu nombre y fama, esta revolución te pidió que asumieras un cargo, una responsabiidad, un trabajo, una labor... y después de tres años ese cargo, esa labor, ese trabajo no son estrellas brillantísimas en el cielo de la revolución; si no se habla
de tu instituto como el ejemplo a seguir en administración publica; si no se menciona tu trabajo como la vara con la que serán medidos todos los trabajos de la quinta república; si no se cita tu labor como el más acabado trabajo de orfebrería bolivariana.... entonces, pana, panita, es hora de regresar a las labores cotidianas (cualesquieras hayan sido estas) y ceder el puesto a una nueva generación, quizás sin nombre ni laureles, quizás sin contactos ni conecciones, pero dispuesta a tomar riesgos, a perder amigos, a cometer errores y, sobre
todo, a levantarse ocho veces si se cae siete.
Que pase el próximo, Cocciante, le dejas tu lugar...
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